4 viviendas en la Macarena, Sevilla. 2025
Mateo García López | Álvaro Gatica Díaz | Pablo Midón Vidal | Javier Pernas Barandiarán
Recibimos el encargo de un promotor privado para realizar un edificio que pudiera albergar el máximo número de viviendas posible, además de la suya, en una parcela de 102 m2 con una altura permitida de edificación de tres plantas. La casa del propietario se ubicaría en la última y tendría un acceso privado a la azotea, en las plantas inferiores se distribuirían las otras viviendas buscando que hubiera variación tipológica entre ellas para diversificar el perfil de los futuros inquilinos.
La parcela se encuentra en la esquina entre la calle Jorge de Montemayor y la calle Purgatorio del barrio de la Macarena de Sevilla. Ubicada en una posición central del barrio y rodeada por edificios de la misma época, la segunda mitad del siglo XX, la parcela está en un lugar de encuentro entre tejidos urbanos diversos.
Completa la mitad sur de una manzana formada por edificaciones que han ido alcanzando con el tiempo hasta tres alturas con crujías de unos ocho metros. La mitad norte, en cambio, está ocupada por una parcela de mayor escala, destinada a una única promoción de viviendas pudiendo duplicar las alturas existentes en la mitad sur. En los dos frentes de nuestra parcela, volvemos a encontrarnos la misma dualidad: volúmenes de vivienda protegida de los años 60 de cinco alturas y viviendas unifamiliares de una o dos plantas.
Desde el punto de vista de la arquitectura urbana, no puede haber un edificio que no haga ciudad; es decir, no existe una tipología que no esté, por su propia estructura, penetrada por una morfología urbana. (Nuno Portas)
Nuestra principal premisa consiste en integrar un edificio plurifamiliar en este tejido de edificaciones de grano pequeño, fragmentándolo y buscando dar respuesta a esa condición de esquina. Para ello, ubicamos el núcleo de escaleras y el portal en el lado largo de la parcela y, de este modo, se formalizan dos piezas de proporciones esbeltas partidas por esta franja vertical: una de ellas continúa el ritmo de la calle Purgatorio y la otra responde a la escala de la calle Jorge de Montemayor.
Este entorno de carácter residencial con viviendas de más de una planta y pequeño comercio, genera una relación con la calle en la que se repiten enrejados y cierres en planta baja, dejando los huecos más permeables para las plantas superiores. En nuestro caso, entre planta baja y primera se construyen tres viviendas: dos iguales en la esquina suroeste a Jorge de Montemayor y un dúplex al otro lado del núcleo de escaleras. De este modo, se asegura la mayor densidad, variedad tipológica y equidad en cuanto a condiciones de ventilación y soleamiento. Las viviendas en planta baja se elevan con respecto al nivel de la calle, ubicando las ventanas a una altura que impida la visibilidad interior al peatón y se plantean contraventanas correderas exteriores que aseguran el cierre y privacidad cuando sea necesario.
Esta fragmentación volumétrica y diversidad tipológica se ordena mediante la repetición de pocos elementos en fachada:
- Se plantean tres tipologías de huecos: los de planta baja, elevados con respecto a la cota del pavimento interior y ampliando el del dúplex para obtener la mayor superficie de iluminación posible a la vez que refuerza la fragmentación del edificio; las ventanas balconeras de las plantas superiores; y los huecos de la franja central destinados al portal, terraza del dúplex y vivienda del propietario.
- Las trazas de los edificios colindantes tienen continuidad en las líneas principales de fachada: zócalos, cornisas, molduras y huecos se trasladan por los dos frentes del edificio, tratando de tejer relaciones con los vecinos más inmediatos.
- Las ventanas, barandillas, puertas y contraventanas se pintan de blanco igual que la fachada del edificio, cediendo el protagonismo a los azulejos azul cobalto y las persianas alicantinas de color albero que engaman con los tonos de la calle.
En el interior del edificio, la escalera principal se va abriendo y girando sobre sí misma para permitir la iluminación y ventilación directa desde el lucernario que la corona. En este movimiento, se retranquea para dotar al dúplex de una terraza dentro del perímetro de la fachada y de una estancia intermedia entre las zonas de día y noche de la vivienda superior.
En el interior de las viviendas, se concentran los baños, lavanderías y cocinas en la medianera larga, volcando las zonas de estar y dormitorios a las dos fachadas. La estructura de pilares metálicos se integra en el cerramiento y en los tabiques que conforman las medianeras de las viviendas y los baños, en los elementos más permanentes a lo largo de la vida del edificio. De este modo, el interior de las viviendas permitirá una mayor adaptabilidad a los cambios.